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El País, 27.4.00

El tribunal se muestra contrario a que se realicen más exámenes médicos a Pinochet. La policía detiene a ocho personas en varios incidentes en torno a la celebración de la vista. MANUEL DÉLANO, Santiago

El pleno de los 22 magistrados de la Corte de Apelaciones de Santiago resolvió ayer, después de dos horas de reunión, diferir para mañana su resolución ante la solicitud de la defensa del ex dictador Augusto Pinochet de que se le practiquen exámenes médicos. De entrada, 16 de los magistrados se manifestaron contrarios a nuevos chequeos y sólo seis se mostraron a favor. El pleno también rechazó el escrito que ésta interpuso intentando que sólo hablara un abogado querellante y no los siete previstos para los alegatos de las partes por el desafuero del general.

Después de ambas determinaciones, que constituyeron una derrota para la defensa del ex dictador, los jueces comenzaron a oir de labios de la relatora Soledad Melo una síntesis de la investigación del caso Caravana de la muerte, que ha hecho el juez Juan Guzmán en 11 tomos y 3.500 páginas.

Con el inicio del proceso para despojar de su fuero como senador vitalicio a Pinochet, el país se enfrentó ayer cara a cara su mayor fantasma del pasado, la impunidad en que permanece la abrumadora mayoría de las violaciones a los derechos humanos cometidas por los militares en la dictadura que gobernó entre 1973 y 1990, tras derrocar al socialista Salvador Allende. Poco antes del inicio del pleno, el Presidente Ricardo Lagos había hecho un llamamiento a dejar que la justicia trabaje tranquila, declarando que las instituciones del país funcionan con normalidad.

Al diferir su resolución sobre los exámenes, la Corte frustró el intento de la defensa de Pinochet de impedir los alegatos con exámenes previos en los que se demostrara la mala salud del general. Dieciséis de los veintidós magistrados fueron partidarios de no realizar exámenes médicos y seis de hacerlo. Ante esta divergencia de opiniones, determinaron aplazar la decisión. Y al aceptar que expongan todos los abogados querellantes, aunque con la mitad del tiempo que la defensa, que tendrá una hora, los jueces dieron indicios de que el desafuero puede avanzar.

Sin periodistas

La policía ha instalado vallas metálicas alrededor del edificio al que desde ayer ya sólo tienen acceso los policías, los jueces y algunos funcionarios. Los periodistas no tendrán acceso a la sala. Hoy, tan sólo dos chilenos y otros dos extranjeros, elegidos por sorteo, podrán asistir al juicio, aunque no podrán grabar ni informar hasta que finalice la sesión.

En los alrededores del tribunal, a pesar de la fuerte vigilancia policial tres estudiantes universitarias que se manifestaban contra Pinochet resultaron heridas al ser arrolladas por dos vehículos. Los manifestantes arrojaron palos y patearon los coches y uno de los conductores, que era policía, fue detenido. Más tarde se produjeron otros tres heridos. En total ocho personas resultaron detenidas en varios incidentes entre partidarios y detractores del general.

Cerca de 500 detractores del general gritaban "¡Dicen que está enfermo porque se orina, pero sigue sana su mente asesina!" y una pancarta de unos diez metros de largo extendida sobre un edificio pedía "Juicio a Pinochet". A una manzana de distancia, un grupo de unos cien pinochetistas, alentados con un bombo, desafiaba "a ver, a ver, quien lleva la batuta, mi general, o el hijo de puta" y mostraban letreros con fotos de un Pinochet sonriente. Una pancarta pedía: "Hagamos memoria, no cambien la historia".

Lagos, que en la víspera se reunió durante una hora y diez minutos con el comandante en jefe del Ejército, general Ricardo Izurieta, calificó el proceso como un "antejuicio", previo al proceso. Según explicó, reiteró lo que le dijo a Izurieta en privado: que Chile está tranquilo porque las instituciones y el poder judicial funciona y "como le dijimos al mundo, en esta país todos, humildes o poderosos, están sujetos a los tribunales de justicia". Agregó que cualquiera sea el fallo, será respetado "en primer lugar por el presidente de la República".

En la reunión, Lagos le pidió al Ejército que se mantenga al margen del proceso, lo que también hará el Gobierno, en tanto Izurieta informó al presidente que "las aguas no están tranquilas" dentro de su institución. Izurieta, sin embargo, no ha realizado gestos públicos y abiertos de malestar en casi dos meses de una administración encabezada por un socialista. Los militares tienen en estos momentos, en que la derecha no avanza hacia una solidaridad más activa con Pinochet para evitar arriesgar su caudal electoral del 48%, poco margen de maniobra. El ex candidato presidencial derechista Joaquín Lavín eligió viajar a Buenos Aires durante estos días del desafuero, y son los altos oficiales en retiro de las Fuerzas Armadas quienes han formulado las declaraciones más duras contra el proceso, que califican de injusto.

"Yo nunca mandé matar a nadie", dice el general. M.D, Santiago

En su mansión del elegante barrio de La Dehesa permaneció ayer con su familia el ex dictador Augusto Pinochet mientras en el centro de la capital se iniciaba la vista del proceso de desafuero de su condición de senador vitalicio. Sus más cercanos insisten en que no se encuentra en condiciones de salud de dirigir su defensa, está rodeado por un fuerte aparato de seguridad del Ejército y desde que regresó a Chile, después de estar detenido 503 días en Londres, no ha realizado declaraciones y sólo ha salido para trasladarse a su residencia de descanso en Bucalemu o a exámenes médicos.

No más de una decena de personas han logrado atravesar los obstáculos que ponen médicos y familiares para que sea visitado. El director ejecutivo de la Fundación Pinochet, general retirado Luis Cortés Villa, que lo visitó el sábado, dijo que el ex jefe del Ejército le pidió que dijera en su nombre: "Yo nunca mandé matar a nadie, nunca torturé a nadie, lo único que hice fue asumir mi responsabilidad lo mejor posible por mi país".

El ex dictador, que hace 15 años decía que no se movía una hoja en Chile sin que él lo supiera, hoy está "desilusionado", según Cortés. "Siente que no está siendo debidamente enjuiciado, porque ya existe un juicio público y a través de los medios de comunicación como que él es el gran culpable de todo".

En Chile no basta con que una persona esté enferma, o incluso gravemente enferma, para eludir la justicia. Algunos juristas han comentado con ironía que la legislación británica es en este punto más humanitaria que la chilena. El ministro de Justicia, José Antonio Gómez, enfatizó que las razones de salud no son eximentes de responsabilidad penal. "En nuestras cárceles hay mucha gente enferma, incluso reclusos con sida en estado terminal, que igual deben responder ante la ley".

Sin inmunidad

Amnistía Internacional, entretanto, defendió ayer que "los responsables de crímenes contra la humanidad tales como la práctica sistemática de desapariciones forzadas no deben gozar de inmunidad". Amnistía se congratuló del inicio ayer de la vista para retirar el fuero al ex dictador. "Es un primer paso muy positivo para abrir una brecha en la infranqueable barrera legal que ha protegido a Augusto Pinochet durante más de un cuarto de siglo", manifestó AI en un comunicado.

Un hombre que fue 'fusilado' dos veces en un día denuncia al ex dictador. M.D, Santiago

Dos sobrevivientes de los pelotones de fusilamiento de la dictadura militar, uno de los cuales estuvo en dos oportunidades frente al paredón, estremecieron a los chilenos con sus relatos después de presentar sendas querellas criminales contra el ex dictador y senador vitalicio Augusto Pinochet.

Manuel Maldonado Gatica fue detenido en Santiago con un hermano y su padre seis días después del golpe de Estado del 11 de septiembre. En pleno toque de queda, los carabineros los subieron junto con otros prisioneros a un furgón policial cuya cabina trasera estaba salpicada de sangre y con paja en el suelo para absorberla. Comprendieron que iban a ser fusilados, y con un rápido intercambio de miradas se pusieron de acuerdo para intentar huir.

Cuando los bajaron, su hermano y su padre se acercaron a sus captores, dándole la oportunidad a Manuel de huir para ocultarse en las sombras nocturnas de una población cercana. "Me buscaron durante una hora y media, pero logré esquivarlos". Una patrulla militar lo encontró después y lo trasladó al Estadio Nacional, usado como campo de concentración.

Allí le dieron una paliza. "Te vamos a matar, tú tenís que morir", le decían los militares al llevarlo dos días después con otros tres prisioneros a la ribera del río Maipo, a fusilarlo. Resignado, pidió que dejaran de golpearlo y se fue a hincar con los otros.

En la orilla, abruptamente y sin pensarlo, se arrojó al río. "Caí entre las piedras", cuenta, y en la oscuridad logró otra vez fugarse. Esperó hasta creer que se podía juzgar a Pinochet para presentar una querella. "Se lo debía a mi hermano, mi padre y los compañeros fusilados", dice.

Afortunado y resistente fue Luis González Plaza. Detenido el 12 de octubre de 1973 por carabineros en una barriada del sur de la capital junto con otras 12 personas, lo llevaron al puente Bulnes, que cruza el río Mapocho a pocas cuadras del centro, a fusilarlo. Cuatro balas de la ráfaga lo alcanzaron en el tórax y cayó con los demás. Pero quedó vivo y niños de una población cercana le ayudaron a salir. Esperó hasta superar el miedo para presentar su querella contra el ex dictador.

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